Desnudarse

emociones y pensamientos

Estamos vestidos, a veces más de lo que deseamos o necesitamos.

Cada emoción, cada pensamiento, es un traje que te pones para colorear aquello que no es más que tu existencia.

Si te crees lo que llevas puesto estás perdido. Pero bien puedes vestirte a consciencia.

A veces es necesario estar desnudos, para percibir el aire en cada rincón de la piel. Para tomar consciencia de que lo que eres más allá de la prenda.

A mi me ocurre que depende de donde me desnude,  me dejo un pañuelo rojo en mi cuello llamado vergüenza. Otras veces pienso que estoy vestida y sin darme cuenta voy como una mujer salvaje tal cual entré en el mundo.

Hay etapas de mi vida que no consigo sacarme aquel sombrero, o que prefiero salir con la camisa aquella que siento me queda tan bien.

Pero en definitiva no soy aquella que va vestida, yo soy siempre este cuerpo desnudo, que se viste de ideas y emociones. Pero que sabe que en el fondo está desnuda.

El valor espiritual

Esencias-espirituales

“Cuando sepas lo que deseas, averigua el precio y luego págalo con gusto.”

Raimon Sanso

Estos días estoy intentando reajustar y re-direccionar algunos patrones dentro de mi.

La verdad que no es que no estuviera contenta con mi vida, pero sí es cierto que durante los últimos 4 meses más de una vez me he preguntado qué era lo que hacía que periódicamente entrara en una espiral de no estar tan a gusto.

Leyendo, estudiando, practicando, meditando y sobre todo buscando, me encuentro con un sin fin de creencias arraigadas en mí que no me estaban haciendo ningún favor.

Durante mucho tiempo no estuve dispuesta a pagar el precio de quién soy, de lo que deseo para mí y mi Vida, y no por que no tuviera un ideal o meta, sino porque no me creía que pudiera llegar a ser lo que soy, donde hoy siento que he llegado. 

No hemos sido educados, de forma general, para brillar, para ser exitosos, y mucho menos para que todo eso tenga que ver con un proceso espiritual. 

La abundancia sí es una estado espiritual, es más, sólo se llega a través del espíritu, porque no tiene que ver con la cantidad, si no con la calidad de aquello que tienes y el saber qué es lo que quiere realmente tu alma y por último estar dispuest@ a pagar el precio.

Quieres ser feliz y que tu vida esté llena de plenitud y alegría, pero si te digo que disfrutes de la vida y encuentres tu pasión no estás dispuest@ a darte el valor y el tiempo necesario. Pues entonces esta claro que no quieres realmente eso. O quizás tienes tanto miedo que no puedes hacerlo, o tu Ego es demasiado grande como para no permitirte brillar y triunfar. Porque al Ego le encanta tener la razón y levantarse un día y decirte, “te lo dije, tu no ibas a hacerlo”.

En mis clases muchas veces propongo tareas para hacer en casa, pequeños retos para experimentar el estar conectad@s más allá de la hora y poco que te permites semanalmente. Hace poco propuse a mis alumnos que se tomarán 10 minutos al día para bailar durante unas semanas, bailar desde el disfrute, bailar a la Vida, bailar como un juego, que eligieran una canción que les gustara y que la bailaran como si nadie los estuviera viendo. Lo que más me llamó la atención es que much@s se quejaban de la propuesta sin siquiera probarlo, me decían que no lo podían hacer porque no tenían tiempo o sin decir nada se escuchaba un resoplar de aquello que parece que se hace con desgana y por obligación. Yo solo podía preguntarme y preguntarles porqué nos ponemos tantas pegas para regalarnos 10 minutos diarios de disfrute. Y me llevo algunos días de reflexión sobre como gestionaba mi tiempo en relación a lo que me nutre y a lo que no.

Así que la reflexión que hoy quería traerte es que te preguntes que es lo que deseas, no tanto materialmente, sino que es lo que buscas detrás de ese deseo material, cómo quieres vivir, cómo quieres sentirte. Y cuando lo sepas, observa si estás dispuest@ a pagar el precio de aquello que deseas. Espero que así sea.

Sobre nuestra capacidad de “perdonar”

Me encuentro pensando hacia atrás, recapitulando escenas de mi vida en donde en algún momento sentí dolor, frustración, traición. Me veo mirando hacia atrás sosteniendo el aliento, intentando entender como funciona mi mente y mi emoción. Intentando recoger lo que me pertenece en ese algo que dolió hace tiempo.

Quiero perdonar, más allá de la palabra, quiero perdonar en el cuerpo, quiero perdonar de verdad. Quiero perdonar por sobre todo, quiero perdonar-me.

Nuestra capacidad de perdonar está ligada a nuestro sentido del Amor. Si recuerdo que me amo, podré conectar más fácilmente con el proceso de perdonarme. Si recuerdo que amo al otro, puedo perdonarle.

El perdón consiste en apartarnos de nuestra necesidad de “tener razón”, y permitirnos re-escribir una nueva historia o relato de lo sucedido. Este nuevo relato es imprescindible ya que sin él no doy opción a re-valorar también mi sentimiento. Es necesario apartarnos de la historia de dolor y/o victimismo y contarnos un nuevo relato en donde prevalezca el AMOR y el ENTENDIMIENTO.

Porque te amo, me doy permiso para dejar de tener razón, puedo empatizar contigo, con tus sentimientos, y juntos somos capaces de contarnos una nueva historia en donde prima nuestro amor.

Sin embargo, hay situaciones en donde sanarnos, o curar la herida y perdonar no implica necesariamente ese cierre de entendimiento y empatía. Hay entonces la capacidad de entender, respetar, de re-escribir mi propio relato, pero a partir de aquí ya no es posible ese cierre amoroso y ese abrazo. Volviendo evidente en este caso, y no porque no lo fuera antes, que lo que el otro es realmente puede diferir sustancialmente al deseo que tengo de lo que el otro sea.

Lo que sí es cierto es que en ese perdonar y sanar la herida hay irremediablemente un cambio de mirada, fue necesario salir del patrón o el molde que estaba establecido para entrar en una nueva estructura que sea cual sea el resultado no es otra cosa que una estructura de amor.

 

Los días poco yóguicos…

agus 3Soy mujer, me siento completa y compleja, y vivo esto como una virtud. 

Es posible que como profesora de yoga ronden sobre mí ciertos supuestos, que no vivo, pero no por eso me siento menos espiritual, más bien todo lo contrario.
Nunca he sentido en mi el estereotipo del practicante de yoga, como no lo veo en muchos de mis compañeros y amigos que llevan años practicando. No comparto las etiquetas tipo yogui hippie, paz y amor, no me siento del tipo palomita blanca, ni me siento subida a la parra.
Esto no me hace ni mejor, ni peor profesora. Me hace particular, porque todos lo somos. Me hace yo, y me gusta.
Sí siento la práctica como una forma de activismo, siento que parte de mi constancia en llenarme de consciencia de todas las formas que voy conociendo y me resuenan, son parte de mi manera de cambiar el mundo.
Veo mi proceso personal como una forma de sentir que trajendo luz y consciencia estoy aportando mi granito de arena.
Me siento de las yoguis que abrazan sus luces y sus sombras, y por eso abrazo mis contradicciones, mis metidas de pata, mis miedos, mi mala hostia, vamos… mis mierdas. Incluso los días en que parece que estoy desconectada, ahí tambien me abrazo he intento integrarme, intento ser sincera conmigo y reconocer que tengo mis mierdas y quizás por eso pricipalmente intento volver todo lo que puedo a la colchoneta.
No miento a mis alumnos, ellos saben que no soy ni me creo perfecta. Saben que soy humilde como para admitir que no sé mas que ellos en un montón de aspectos y que de ellos aprendo mucho más de lo que creen. Soy profesora porque estudié para ello, tengo práctica y recursos como para montar una clase y llevar un grupo, para transmitir. Pero no me siento superior espiritualmente.
Hay días que puede parecer que estoy poco yóguica. Pero es sólo desde el cristal en donde se mire.

Empoderamiento Creativo

Ilustración Mándala Semilla · Agus Heredia

Hoy quiero compartir una nueva propuesta que surge de mi proceso personal y que ve la luz tras muchos años de estar guardada en el cajón de la vergüenza, inseguridad y del miedo.

El Empoderamiento Creativo es un método que he ido puliendo a lo largo de los años y tiene que ver con mi pasión por el arte y por las prácticas de toma de consciencia.

Durante los últimos meses a tomado un rumbo nuevo y se me ha echo tangible el poder de ciertas prácticas trabajadas con constancia y consciencia, y cómo pueden ayudarnos a aumentar nuestra creatividad, a la vez que nos dan una nueva consciencia y entendimiento de nosotros mismos. Si a estas prácticas les sumamos algunas pistas que encontramos en nuestro mapa astral, tenemos la combinación perfecta para potenciar y re-orientar cualquier situación, disolver bloqueos y permitir reconciliarnos con lo que somos, con nuestra naturaleza.

Además de los acompañamientos individuales, estaré ofreciendo unos talleres de astrología y cuerpo. Son ciclos de talleres en donde en cada uno de ellos exploraremos un área diferente de nuestro cuerpo y de nuestra psique.

El primer taller que estaré impartiendo es el de “Reconocer nuestros dones”, en el trabajaremos con la energía Solar y cómo integrar nuestros talentos y como vivirlos desde el cuerpo. Será un viaje a través del zodiaco, utilizando la astrología y el yoga como hilo conductor, pero también aplicando técnicas de otras disciplinas, utilizando nuestra creatividad y encontrando nuestra propia voz en donde encontrarnos cómod@s.

Si quieres recibir más información sobre los talleres y si quieres información sobre Acompañamiento Creativo ponte en contacto conmigo y estaré encantada de resolver tus dudas.

 

Confianza

Termino hoy un proceso que ha durado más de 75 días.

Un proceso que me ha llevado a conocer nuevas partes de mí, nuevos rincones llenos de amor, fuerza, poder, y también rincones vulnerables y oscuros.

Hoy termino una Kriya de 41 días dedicada a la confianza. Me ha llevado más de 75 días poder hacerla, mis resistencias, mis miedos y mis auto-boicots han echo de estos últimos dos meses y medio un viaje profundo y hermoso hacia mi interior.

He descubierto que puedo quitarme las etiquetas que yo misma y que otros han puesto sobre mí, para descubrir que puedo comprometerme, que puedo transcender mis resistencias.

Cuando me propuse comenzar la Kriya lo hice tras un retiro maravilloso de mujeres con Rous Baltons, donde vi mis limitaciones físicas, emocionales y mentales para hacer esta práctica. He tardado años en conectar con las prácticas de Kundalini Yoga y ha sido gracias a este retiro y especialmente a la kriya que elegí que he podido reconciliarme con estás maravillosas y poderosas prácticas que son realmente muy efectivas.

41 días para cambiar un habito que daba una información totalmente errada de quién soy. Ahora sé que puedo, que aun queda muchos espacios por descubrir pero que puedo abrazar todo lo que soy aquí y ahora.

Se que mis resistencias están ligadas a mis miedos pero que aun con miedos estoy llena de talentos y posibilidades. Sé que la que se limitaba era yo y que ahora puedo hacerme cargo de esas limitaciones y trabajar para corregirlas.

41 días para demostrarle nada más y nada menos que a mi misma el poder que habita en mí.

Hoy durante la práctica no he podido hacer más que sonreír, más que llorar de emoción, ha sido fácil, a sido obvio. Me quedo con mucho más que unos brazos terriblemente fuertes y tónicos. Me quedo con Amor.

Infinita gratitud a todas las mujeres lobas que me han acompañado y me acompañan en este viaje. De ellas aprendo lo poderosas que somos juntas. Gracias Rous, gracias Gabriela. Gratitud

Cuando enfermamos

caminar solo

Hoy leía una reflexión maravillosa de como los niños cuando son pequeños pasan por un sin fin de enfermedades infecciosas, las cuales no solo ayudan a reforzar su sistema inmunitario si no que facilitan  sus procesos de desarrollo. La observación de que cuando los niños salen de una enfermedad los vemos y están diferentes, podría decirse más grandes, que han madurado en algún aspecto en particular, como si la enfermedad marcara un hito en el desarrollo de ellos mismos. En los niños es muy fácil ver ese continuo cambio y evolución.

Y en los adultos siento que pasa lo mismo, o podría pasar. Sería maravilloso que como sociedad dejáramos que la enfermedad nos brindara una nueva estructura interna, una nueva mirada de nosotros, una nueva visión del mundo que nos rodea. Sería maravilloso ver la enfermedad como una oportunidad para replegarnos y reflexionar, para que el cuerpo nos hable sobre aquello que la mente consciente o inconsciente no ha sabido expresar.

Salgo de una super gripe y siento que no soy la misma, siento esa lucha interna que tuvo mi cuerpo físico por expulsar el virus, lo que le amenazaba. Salgo de la gripe con la idea de lo que pasó en mi mente, en mi emoción. Salgo de la gripe con la idea de que algo cambió. Y es ese algo el que le da sentido a la gripe y al proceso que me llevó a ella.

A veces la acción nos sana. En el impulso de actuar esta escondida la liberación. Liberarse para soltar, para dejar atrás todo aquello que ya no nos sirve, las viejas vestiduras, dejar atrás aquel que se era. La acción como activismo individual, la acción como empoderamiento de mi propia vida, la acción como acto de consciencia. En la acción está implícito el echo de que sé que necesitaba salir de la zona de confort para poder dirigirme hacia mi bienestar.

Os comparto un texto maravilloso e inspirador sobre las infecciones y la enfermedad, extraído del libro “La enfermedad como camino” de Thorwald  Dethlefsen y  Rüdiger  Dahlke: 

Se suscita la pregunta de si, básicamente, el proceso de la enfermedad corporal puede sustituir a un proceso psíquico. No es fácil responder a esto, ya que la división entre conciencia y cuerpo es sólo una herramienta de argumentación, pues en la realidad el linde no está muy marcado. Porque aquello que se produce en el cuerpo lo experimentamos también en la conciencia, en la psiquis. Cuando nos golpeamos el dedo con un martillo, decimos: me duele el dedo. Pero ello no es exacto, ya que el dolor está sólo en la mente, no en el dedo. Lo que hacemos es sólo proyectar la sensación psíquica de «dolor» al dedo.  Precisamente por ser el dolor un fenómeno mental podemos influir en él con tanta eficacia: mediante la distracción, la hipnosis, la narcosis, la acupuntura. (¡El que considere exagerada esta afirmación, recuerde el fenómeno del dolor fantasma!) Todo lo que experimentamos y sufrimos en un proceso de enfermedad física ocurre sólo en nuestra mente. La definición «psíquica» o «somática» se refiere sólo a la superficie de proyección. Si una persona está enferma de amor, proyecta sus sensaciones sobre algo incorpóreo, es decir, el amor, mientras que el que tiene anginas las proyecta en la garganta, pero uno y otro sólo pueden sufrir en la mente. La materia —y, por lo tanto, también el cuerpo— sólo pueden servir de superficie de proyección, pero en sí nunca es el lugar en el que surge un problema y, por consiguiente, tampoco el lugar en el que pueda resolverse. El cuerpo, como superficie de proyección, puede representar un excelente auxiliar para un mejor discernimiento, pero las soluciones sólo puede darlas el conocimiento. Por lo tanto, cada proceso patológico corporal representa únicamente el desarrollo simbólico de un problema cuya experiencia enriquecerá la conciencia. Ésta es también la razón por la que cada enfermedad supone una fase de maduración. 
Si queréis compartir opiniones e inspiraciones en los comentarios son bienvenidas.

La Meditación y la Relajación en el Embarazo

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El embarazo es un momento en la vida de una mujer en donde parece que toda la atención desciende al vientre. De repente nuestro mundo gira entorno a un nuevo ser que está creciendo dentro nuestro y que no deja de ser parte nuestra. Es dejar que poco a poco se haga más presente la idea de que soy dos en un solo cuerpo.

Gestar es un acto de confianza y entrega, ya que la mente no tiene nada que hacer aquí. La vida no necesita que la mente determine los tiempos, ni las características del ser que está creciendo para que este ser se desarrolle. Gestar es un proceso fisiológico que no precisa de la mente consciente para darse de manera natural y sana.

Sin embargo muchas mujeres hablan sobre las circunstancias hormonales, emocionales y mentales que hacen que el embarazo sea una montaña rusa plagada de alegrías, placeres, sensaciones de todo tipo y también miedos e inseguridades, sobre todo cuando se piensa en el parto. Y lamentablemente en la sociedad en la que vivimos cuando pensamos en nuestra capacidad para “saber” parir, olvidándonos que no es desde la mente consciente que parimos, por lo tanto no es un conocimiento que se pueda adquirir, y por supuesto tampoco delegar.

La práctica de la meditación y/o la relajación es una herramienta muy efectiva y poderosa a la hora de conectar a la madre (y también al padre) con el momento presente, conectar con el cuerpo y su sabiduría innata, reduciendo los niveles de estrés, regulando el sistema nervioso, mejorando la calidad de la respiración, facilitando la liberación de tensión física-emocional-metal, entre muchos otros beneficios.

En los talleres de meditación y relajación para embarazadas, trabajamos diversas técnicas fáciles y accesibles para que todos puedan experimentar desde la comodidad. Dando recursos para que encuentren cual es el método o sistema que va mejor para cada tipo de persona. Doy mucha importancia a la relajación con la práctica de Yoga Nidra, y a la presencia en el cuerpo, utilizando también ejercicios de vocalización y sonido tanto para relajarse como técnica meditativa.

Si sientes interés por venir a los talleres o quieres más información no dudes en escribirme: info@yogarium.es

Actualmente estoy impartiendo talleres de forma regular en Espai NaC, Barcelona.

Regalarse tiempo

Cuerpo-Femenino1

Hoy es uno de esos días en que me he despertado lenta, hacia adentro, con la sensación de que mi mundo interno lo abarca todo. Tengo un poco de resfriado y la verdad que esa congestión ayuda a no querer salir, no querer Yan.

Después de avisar que no daría clases hoy, en casa me preguntan “y qué te vas a tomar?” y la verdad que sin pensarlo dije “hoy voy a tomarme tiempo”, tenía la necesidad de tomarme una cápsula grande, gigante, de tiempo.

El cuerpo nos habla, nos envía señales de que es lo que necesita el ánima. La práctica de Yoga  nos invita a escuchar aquello que está diciendo el cuerpo, nos invita a adentrarnos en el mundo de lo corpóreo. Porque, no es acaso que somos también  cuerpo. Que el cuerpo es parte de aquello que somos, y podemos a través del cuerpo llegar al espíritu.

Entrar en el otoño que parece que no quiere llegar, y comenzar a replegarse. Dejar que las hojas se caigan y junto con ellas soltar aquellas cosas que el cuerpo a guardado porque el corazón o la mente no ha podido encontrar lugar para decir.

 

No hay Guru…(?)

sigue tu  propio camino

sigue tu propio camino

Se que el título de la entrada puede dar pie a malas interpretaciones. Pero hoy os vengo a decir que no hay Guru, o por lo menos no hay Guru mas que aquél que te acompaña a descubrir tu propio Guru interno.

No sigas a nadie, vigila de aquellos maestrillos que no buscan ayudarte, si no complacer sus propios egos, y eso en el mejor de los casos, por que puede que ese complacer sus egos vaya acompañado de abusos de diversos tipos. Más que visto están aquellos que abusan moralmente, sexualmente, económicamente, etc. Sólo basta con hablar con alguien que seguro conoce a alguien que ha pasado un mal rato con algún personajillo.

No hay Guru, en el sentido de buscar respuestas fuera de aquello que está dentro nuestro. De iluminar nuestra propia alma. No hay Gurú y no hay camino fijo tampoco. No hay fórmula mágica, no hay mapa. Ahora bien, el viaje hacia encontrarnos puede ser maravilloso, aun cuando implique encontrarnos con la Luz y con la Sombra que somos.

“Los gurus o los grupos religiosos pueden guiamos en este viaje interior, pero -como nos lo recuerda el poeta Kabir- incluso ellos pueden ser una trampa si no andamos con cuidado: 

Me río cuando oigo decir que los peces en el agua tienen sed. 

No entendéis que lo más vivo de todo está dentro de nuestra propia casa; 

y por eso vais con aire confuso de una a otra de las ciudades santas. 

Kabir os dirá la verdad: no inporta a dónde vayáis, si a Calcuta o al Tibeb. 

¡Si no podéis encontrar dónde se oculta vuestra alma, 

para vosorros el mundo nunca llegará a ser real.”

                                       Los Dioses del Cambio, Howard Sasportas