Los días poco yóguicos…

agus 3Soy mujer, me siento completa y compleja, y vivo esto como una virtud. 

Es posible que como profesora de yoga ronden sobre mí ciertos supuestos, que no vivo, pero no por eso me siento menos espiritual, más bien todo lo contrario.
Nunca he sentido en mi el estereotipo del practicante de yoga, como no lo veo en muchos de mis compañeros y amigos que llevan años practicando. No comparto las etiquetas tipo yogui hippie, paz y amor, no me siento del tipo palomita blanca, ni me siento subida a la parra.
Esto no me hace ni mejor, ni peor profesora. Me hace particular, porque todos lo somos. Me hace yo, y me gusta.
Sí siento la práctica como una forma de activismo, siento que parte de mi constancia en llenarme de consciencia de todas las formas que voy conociendo y me resuenan, son parte de mi manera de cambiar el mundo.
Veo mi proceso personal como una forma de sentir que trajendo luz y consciencia estoy aportando mi granito de arena.
Me siento de las yoguis que abrazan sus luces y sus sombras, y por eso abrazo mis contradicciones, mis metidas de pata, mis miedos, mi mala hostia, vamos… mis mierdas. Incluso los días en que parece que estoy desconectada, ahí tambien me abrazo he intento integrarme, intento ser sincera conmigo y reconocer que tengo mis mierdas y quizás por eso pricipalmente intento volver todo lo que puedo a la colchoneta.
No miento a mis alumnos, ellos saben que no soy ni me creo perfecta. Saben que soy humilde como para admitir que no sé mas que ellos en un montón de aspectos y que de ellos aprendo mucho más de lo que creen. Soy profesora porque estudié para ello, tengo práctica y recursos como para montar una clase y llevar un grupo, para transmitir. Pero no me siento superior espiritualmente.
Hay días que puede parecer que estoy poco yóguica. Pero es sólo desde el cristal en donde se mire.
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Empoderamiento Creativo

Ilustración Mándala Semilla · Agus Heredia

Hoy quiero compartir una nueva propuesta que surge de mi proceso personal y que ve la luz tras muchos años de estar guardada en el cajón de la vergüenza, inseguridad y del miedo.

El Empoderamiento Creativo es un método que he ido puliendo a lo largo de los años y tiene que ver con mi pasión por el arte y por las prácticas de toma de consciencia.

Durante los últimos meses a tomado un rumbo nuevo y se me ha echo tangible el poder de ciertas prácticas trabajadas con constancia y consciencia, y cómo pueden ayudarnos a aumentar nuestra creatividad, a la vez que nos dan una nueva consciencia y entendimiento de nosotros mismos. Si a estas prácticas les sumamos algunas pistas que encontramos en nuestro mapa astral, tenemos la combinación perfecta para potenciar y re-orientar cualquier situación, disolver bloqueos y permitir reconciliarnos con lo que somos, con nuestra naturaleza.

Además de los acompañamientos individuales, estaré ofreciendo unos talleres de astrología y cuerpo. Son ciclos de talleres en donde en cada uno de ellos exploraremos un área diferente de nuestro cuerpo y de nuestra psique.

El primer taller que estaré impartiendo es el de “Reconocer nuestros dones”, en el trabajaremos con la energía Solar y cómo integrar nuestros talentos y como vivirlos desde el cuerpo. Será un viaje a través del zodiaco, utilizando la astrología y el yoga como hilo conductor, pero también aplicando técnicas de otras disciplinas, utilizando nuestra creatividad y encontrando nuestra propia voz en donde encontrarnos cómod@s.

Si quieres recibir más información sobre los talleres y si quieres información sobre Acompañamiento Creativo ponte en contacto conmigo y estaré encantada de resolver tus dudas.

 

Confianza

Termino hoy un proceso que ha durado más de 75 días.

Un proceso que me ha llevado a conocer nuevas partes de mí, nuevos rincones llenos de amor, fuerza, poder, y también rincones vulnerables y oscuros.

Hoy termino una Kriya de 41 días dedicada a la confianza. Me ha llevado más de 75 días poder hacerla, mis resistencias, mis miedos y mis auto-boicots han echo de estos últimos dos meses y medio un viaje profundo y hermoso hacia mi interior.

He descubierto que puedo quitarme las etiquetas que yo misma y que otros han puesto sobre mí, para descubrir que puedo comprometerme, que puedo transcender mis resistencias.

Cuando me propuse comenzar la Kriya lo hice tras un retiro maravilloso de mujeres con Rous Baltons, donde vi mis limitaciones físicas, emocionales y mentales para hacer esta práctica. He tardado años en conectar con las prácticas de Kundalini Yoga y ha sido gracias a este retiro y especialmente a la kriya que elegí que he podido reconciliarme con estás maravillosas y poderosas prácticas que son realmente muy efectivas.

41 días para cambiar un habito que daba una información totalmente errada de quién soy. Ahora sé que puedo, que aun queda muchos espacios por descubrir pero que puedo abrazar todo lo que soy aquí y ahora.

Se que mis resistencias están ligadas a mis miedos pero que aun con miedos estoy llena de talentos y posibilidades. Sé que la que se limitaba era yo y que ahora puedo hacerme cargo de esas limitaciones y trabajar para corregirlas.

41 días para demostrarle nada más y nada menos que a mi misma el poder que habita en mí.

Hoy durante la práctica no he podido hacer más que sonreír, más que llorar de emoción, ha sido fácil, a sido obvio. Me quedo con mucho más que unos brazos terriblemente fuertes y tónicos. Me quedo con Amor.

Infinita gratitud a todas las mujeres lobas que me han acompañado y me acompañan en este viaje. De ellas aprendo lo poderosas que somos juntas. Gracias Rous, gracias Gabriela. Gratitud

La Meditación y la Relajación en el Embarazo

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El embarazo es un momento en la vida de una mujer en donde parece que toda la atención desciende al vientre. De repente nuestro mundo gira entorno a un nuevo ser que está creciendo dentro nuestro y que no deja de ser parte nuestra. Es dejar que poco a poco se haga más presente la idea de que soy dos en un solo cuerpo.

Gestar es un acto de confianza y entrega, ya que la mente no tiene nada que hacer aquí. La vida no necesita que la mente determine los tiempos, ni las características del ser que está creciendo para que este ser se desarrolle. Gestar es un proceso fisiológico que no precisa de la mente consciente para darse de manera natural y sana.

Sin embargo muchas mujeres hablan sobre las circunstancias hormonales, emocionales y mentales que hacen que el embarazo sea una montaña rusa plagada de alegrías, placeres, sensaciones de todo tipo y también miedos e inseguridades, sobre todo cuando se piensa en el parto. Y lamentablemente en la sociedad en la que vivimos cuando pensamos en nuestra capacidad para “saber” parir, olvidándonos que no es desde la mente consciente que parimos, por lo tanto no es un conocimiento que se pueda adquirir, y por supuesto tampoco delegar.

La práctica de la meditación y/o la relajación es una herramienta muy efectiva y poderosa a la hora de conectar a la madre (y también al padre) con el momento presente, conectar con el cuerpo y su sabiduría innata, reduciendo los niveles de estrés, regulando el sistema nervioso, mejorando la calidad de la respiración, facilitando la liberación de tensión física-emocional-metal, entre muchos otros beneficios.

En los talleres de meditación y relajación para embarazadas, trabajamos diversas técnicas fáciles y accesibles para que todos puedan experimentar desde la comodidad. Dando recursos para que encuentren cual es el método o sistema que va mejor para cada tipo de persona. Doy mucha importancia a la relajación con la práctica de Yoga Nidra, y a la presencia en el cuerpo, utilizando también ejercicios de vocalización y sonido tanto para relajarse como técnica meditativa.

Si sientes interés por venir a los talleres o quieres más información no dudes en escribirme: info@yogarium.es

Actualmente estoy impartiendo talleres de forma regular en Espai NaC, Barcelona.

Regalarse tiempo

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Hoy es uno de esos días en que me he despertado lenta, hacia adentro, con la sensación de que mi mundo interno lo abarca todo. Tengo un poco de resfriado y la verdad que esa congestión ayuda a no querer salir, no querer Yan.

Después de avisar que no daría clases hoy, en casa me preguntan “y qué te vas a tomar?” y la verdad que sin pensarlo dije “hoy voy a tomarme tiempo”, tenía la necesidad de tomarme una cápsula grande, gigante, de tiempo.

El cuerpo nos habla, nos envía señales de que es lo que necesita el ánima. La práctica de Yoga  nos invita a escuchar aquello que está diciendo el cuerpo, nos invita a adentrarnos en el mundo de lo corpóreo. Porque, no es acaso que somos también  cuerpo. Que el cuerpo es parte de aquello que somos, y podemos a través del cuerpo llegar al espíritu.

Entrar en el otoño que parece que no quiere llegar, y comenzar a replegarse. Dejar que las hojas se caigan y junto con ellas soltar aquellas cosas que el cuerpo a guardado porque el corazón o la mente no ha podido encontrar lugar para decir.

 

Volvernos madres/padres (de nosotros mism@s)

klimt_mother_and_child1Desde una vision de respeto hacia el niño, aprender a  ser madres/padres debería ser aprender a acompañar. Aprender a observar necesidades, aprender a estar presentes. Requiere un trabajo de observación de nuestros hij@s, como son, cuales son sus potenciales, que buscan, que los motiva.

Reflexionando sobre cómo acompaño a mi hijo, me dí cuenta del gran desafío de volverme madre/padre de mi misma. Conocerme, acompañarme, saber cuales son mis necesidades.

Siempre sentí la fuerte convicción de que es imprescindible indagar en quiénes somos, sanarnos, re-conciliarnos, amarnos a nosotros mismos, previo a acompañar al otro, antes de mirar al otro, sea el otro tu propio hijo, o tu pareja, o tus alumnos en clases. Por en caso contrario se hace muy difícil mirar sin que esa mirada este teñida por nuestras propias heridas. Sin tomar distancia de lo que se activa en mi gracias al otro.

Y entonces cómo conseguimos esto? Cómo me transformo en mi propia acompañante?

Siento que las respuestas no son cerradas. Intuyo generalidades y tras las mismas un sin fin de matices. Pero creo en la fuerza del COMPROMISO. Comprometerme con lo que soy y lo que me pasa. Comprometerme con mis recursos y aplicarlos, comprometerme con lo que sé que es bueno para mí, sean hábitos, rutinas, amigos, trabajos. Porque sé cual es el camino en el hacer y en el no hacer.

No hace muchas semanas, trabajando con unas visualizaciones y meditaciones pude conectar con esa necesidad de reafirmar y alimentar mi compromiso, casi cada día. Reafirmar el compromiso de vivir en alegría, en armonía, y en cambiar la piel cuando es necesario. Para esto claro hay que mirarse sin miedos y abrazarlo todo, lo bueno y lo malo. Como la Madre (Luna) que soy de mi misma, acunarme, perdonarme y saber que siempre estoy allí para acompañarme.

 

 

Anatomía I: hablemos de pies

agushatha · yoga

Hoy quiero abrir una nueva sección, donde hablaremos de principios básicos de anatomía. Quiero compartir con vosotros cositas que voy encontrando, que me parecen interesantes de compartir, cuestiones de anatomía básicas y algunas un poco más avanzadas para los más curiosos. La idea de esta sección es que exploremos juntos cuestiones que están ligadas a la práctica, que nos ayudan a mirarnos con otros ojos  y que espero os sean tan útiles como me han sido a mí.

En mis clases os machaco con la importancia de los pies, como base, sustento; muchas dolencias en la espalda derivan de una mala gestión de la postura desde los mismos, hablamos mucho de los pies como esos grandes olvidados dentro de nuestros zapatos. Entender la anatomía del pie puede ayudarnos a mejorar a nivel postural.  Invito a crear mayor consciencia de su importancia en cada postura y también en el día a día.

Primero y a modo de presentación, aquí va una imagen de los huesos del pie y sus correspondientes nombres.

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Nuestros pies brindan a nuestro cuerpo por un lado estabilidad y por el otro movilidad. La estabilidad del pie la encontramos en el talón y el cuarto y quinto metatarso. El componente de movilidad está en el astrágalo, que se encuentra en la parte superior del calcáneo y se desliza hacia el tercer dedo del pie, segundo dedo del pie, dedo gordo del pie. Cuando caminamos, nos movemos o balanceamos, nuestros pies afectan directamente a la pelvis. La estabilidad está relacionada con la parte externa de la cadera, y la movilidad con la parte interna.

Cuando nos ponemos zapatos estamos impidiendo que el pie se mueva de la forma en que ha evolucionado a lo largo de miles de años, al contrario estamos pidiendo al pie que se adapte a la forma del calzado que le ponemos, en el mejor de los casos pensamos en un calzado acorde al pie y la actividad, pero a decir verdad, mayoritariamente sometemos a nuestros pies a calzado poco acordes a ellos, el ejemplo más claro está en los zapatos de tacones que usan muchas mujeres. La buena noticia es que la potencialidad de nuestros huesos y músculos nunca se pierde. Si devolvemos al pie su función original, se restaurará la ecuanimidad y la correcta postura. Y tu cuerpo quiere eso.

Comparto con vosotros este video, está en inglés y es un poco técnico, pero aun solo viendo las imágenes podemos hacernos una idea de como es la mecánica de los pies y pasar luego a la forma en como funciona esto en nuestro propio cuerpo,lo que sería la anatomía experiencial. Es como mirar un mapa y descubrir por nosotros mismos el territorio. Ese descubrirse es continuo y constante.

Cambiar el enfoque

cambiar de enfoque - yoga Barcelona

cambiar de enfoque – yoga Barcelona

 

Este es mi momento, todos tenemos nuestro momento claro, el mío ahora es un momento intenso, plagado de sensaciones, y eso se ve en las clases, en la práctica y por supuesto en el día a día.

Pero claro está que hay momentos simples, ordinarios o aquellos llamados momentos bisagra, esos momentos de la vida donde hay un antes y un después. Mi última gran bisagra a sido, y está siendo, la Maternidad. Y de verdad no solo en lo obvio, que un bebe lo cambia todo en el día a día, sino también he sentido que el cambio se ha extendido a otros ámbitos donde se “supone” que el bebe no llega (jajaja, ilusa yo al pensar que quedaría algún hueco donde mi hijo no llegaría), y pues a un nivel más sutil, he visto como mi práctica de Yoga ha ido cambiando, y sí, he tenido que tirar mucho de lo que os comentaba en la entrada anterior, de las horas de vuelo.

Pero bueno, ahora que ya he vuelto a dar clases, me encuentro que hay días que me sorprendo a mi misma de lo que surge en la práctica, tanto de la individual, como cuando estoy dando una clase y una energía nueva surge, una forma de dar nueva, una nueva manera de trasmitir, o una nueva forma de enterder(me) en la práctica.

El cambio de enfoque, algo que para los que ya llevan tiempo practicando es una obviedad, pero que al comentarlo con algunos, al principio no lo es tanto. Pero si te ha pasado, sabes de lo que hablo, ese momento in side, el momento “ah…. eso era”, hacer click.

¿A donde o desde donde se sostiene la práctica?  ¿Qué busco en las posturas, qué busco cuando estoy en la colchoneta?

¿Hasta que punto mi práctica es movida por una mera cuestion física, de flexibilizar, fortalecer o poner en forma el cuerpo fisico para en algún momento llegar a algun lugar/estado o lo que sea que mi mente ha idealizado?

Puedo sostener la práctica desde lo meramente físico o desde la sensación, desde el sentir sin importar el resultado, desde el abrirme a la experiencia que está ahí, en el presente, en mi actitud frente a la postura, mi actitud frente a la misma práctica.

Y es que no sabéis que bonito cuando además puedes compartirlo, y escuchar que tras una clase alguien te dice, que ha conseguido sentir la intensidad de lo fácil, la intensidad de lo accesible.

Os invito a que la próxima vez que te dispongas a practicar, cambies de enfoque… o quizás  lo has hecho ya…

Volver una y otra vez a la practica

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Yoga Barcelona – Volver una y otra vez a la practica

Nos duchamos cada día, comemos cada día, dormimos cada día. ¿Volvemos cada día a la práctica? ¿porqué?

Son los años de práctica recurrente los que dan un profundo pozo de recursos internos.

Esas fases de la vida que somos capacez de hacer el compromiso de practicar durante horas al día, cada día, mes tras mes, con el tiempo paga en dividendos en una semana determinada de la vida, ya sea por el trabajo y/o los compromisos familiares, cuando apretamos o desistimos de la práctica a causa de diversas complicaciones de la vida. Gracias a que hemos abrazados la práctica durante tanto tiempo, la práctica está ahí para apoyarnos cuando lo necesitamos.

Si la espalda está rígida, ya sé qué hacer; si se pellizcan mis hombros o mi cuello, ya sé qué hacer. Si mi corazón y mi mente están mal alineados, tengo prácticas que puedo hacer para crear armonía profunda. Con la meditación funciona de la misma manera, cuando la consistencia de la práctica me permite acceder a lo más profundo, incluso si sólo tengo unos minutos para sentarme tranquilamente y solo reflexionar sobre un día determinado. Constantemente estoy aprovechando los recursos que he ganado durante largas horas, como si se tratara de horas de vuelo, puedo ahora aplicar de forma creativa todo ese bagaje a los retos de la pareja, la maternidad, el trabajo y cualquier otro aspecto de la vida. Incluso el recuerdo sencillo y profundo de la respiración puede ser la clave para salir de cualquier estado negativo.

Y entonces me pregunto…

¿Cómo nació este proceso recurrente, el de la libertad de elegir volver a la práctica una y otra vez?

¿Qué resultados tienen la experiencia de hacer las mismas cosas una y otra vez?

Lo que el Yoga  suma a mi vida, es la Conciencia. Esa Conciencia viene de mi libertad. La libertad se manifiesta como opción.¿Qué ha cambiado en mi Conciencia?

¿Qué he aprendido de mi cuerpo?

¿Qué ha cambiado en mi cuerpo?

¿Qué ha cambiado en mi mente y mi corazón?

¿Cómo se manifiesta el resultado del proceso recurrente de la práctica?

Las respuestas están ahí, en mi práctica, en mi corazón.

Este escrito surgió de leer la reflexión de Noah Mazè sobre la práctica 30:30 (30 días, 30 clases).

Yoga y tercera edad

yoga barcelona

yoga barcelona

Como os he comentado en alguna entrada anterior sobre la práctica de Yoga para todos los públicos, hoy quiero hablarles de la práctica en la tercera edad.

Primero que nada aclarar que en este espacio suelo compartir mi humilde visión del Yoga, que se ha ido haciendo en base a mi experiencia personal, tanto en mi práctica personal, como en las clases como profesora. He tenido la suerte de encontrarme con  profesores y alumnos de muchos niveles y condiciones que me han enseñado y me siguen enseñando muchísimo.

Cuando hablo de Yoga y tercera edad, no me refiero a una práctica a partir de una edad “X”, si no a determinados tipos de cuerpos con los que me he ido encontrando en las clases, y que están limitados en algún sentido, tengan 20, 30 u 80 años. Así que para ser más precisos me gusta llamar a esta práctica Yoga regenerador.

El Yoga regenerador es aquel que se adapta a las limitaciones del cuerpo de las personas, sobre todo mayores, y que pretende movilizar articulaciones, y dar mayor flexibilidad y movilidad.

No es lo mismo una persona que ha practicado durante muchos años alguna actividad física, sea yoga o cualquier otra, que alguien que no ha hecho nunca nada. Como también se debe tener en cuenta el estilo de vida, la existencia o no de lesiones, patologías, dolencias, y porque no la personalidad de los alumn@s.

A veces el hecho de apuntarse a yoga en edad avanzada es una excusa para entablar nuevas relaciones. También hay muchos médicos que recomiendan la práctica de yoga para movilizar la espalda o para relajarse. La clase se vuelve un espacio de relajación y interacción social. Como profesor/a es importante preguntar a los alumn@s cual es la motivación para venir a las clases.

Al principio cuando comencé a dar clases con personas mayores, lo primero que encontré es que la realidad supera a la ficción, y que toda la teoría sobre como y qué puede o no puede hacer una persona mayor es relativo. Encontré que hay que poner mucha creatividad a la hora de adaptar muchos movimientos y posturas, y que evidentemente dependiendo de l@s alumnos el repertorio de ejercicios se hace de primeras más pequeño. A medida que va pasando el tiempo creas más recursos y vas aprendiendo a adaptar las sesiones, a conocer cuerpos, a trabajar con las limitaciones de otros, y con las tuyas propias.

Sin embargo siempre podemos ofrecer variantes. Aunque lo más “difícil” es el trabajo mental de aceptarnos tal cual somos, tal cual es nuestro cuerpo, no importa la edad, ni el momento de la vida en el que nos encontremos. La practica de Yoga es una practica de trabajo mental también, el trabajo de aceptar, acoger y abrazar lo que somos, el ser que se sienta en la colchoneta, esterilla o incluso silla y se predispone a trabajar/se.

Cuando nos abrazamos descubrimos que sin importar la edad, ya no buscamos “ponernos el pie detrás de la oreja” si no que buscamos esa sensación sutil e interna de bienestar, de gracia, cuando entramos en consonancia con lo que somos aquí y ahora. Y esa sensación no entiende de edad sino de nuestra predisposición para abrirnos a la experiencia del momento presente.

Doy las gracias a mis alumnas que semana a semana me enseñan a observarme, a observarlas.