Testimonios

“Si quieres aprender, enseña”

Cicerón, Escritor, orador y político romano (106 AC-43 AC)

Quiero agradecer a cada una de las maravillosas personas que han venido y vienen a mis clases y mis talleres. Es un placer para mí ofrecer aquello que sé, desde la humildad y el compromiso que la práctica y el conocimiento implican. Y aquí agradecer especialmente a las personas que ofrecieron con sus palabras la experiencia que tienen en las clases y con la práctica. 

Vine a las clases de Agus buscando una manera de aliviar el dolor por una lesión, pero aprendí mucho más de lo que imaginaba. Encontré un lugar donde conocerme mejor a mi misma, donde descubrir realmente mi cuerpo por dentro y por fuera, y la conexión que tiene con mi mente y con todo lo que me rodea. Aprendí a conectar con mi propia energía, y a utilizarla para conseguir ser una persona más fuerte y más consciente de sí misma.

Jess Gonzales,  www.jessgonzalez.es

Para mí el yoga es tiempo que me dedico a mí, para mi bienestar, para desconectar de mi día cotidiano, para conectar conmigo, para concentrarme con mi mente y estar presente en mi cuerpo, para aprender, para respirar mejor y más profundamente, para flexibilizarme, para equilibrarme, para fortalecerme, para abrirme, para compartir, para relajarme y sentirme bien.

Agus es una profesora volcada en el yoga, que se forma constantemente, que prepara cada día sus clases, que a menudo explica la parte teórica de lo que vamos a trabajar, para que podamos entender mejor la esencia de ese trabajo corporal, en qué nos beneficia, que órganos estimula, etc. y como las asanas o posturas junto con la respiración y la concentración nos pueden hacer sentir mejor y no sólo físicamente.

Me siento afortunada y agradecida por esas clases con las que disfruto cada semana.

Carmen, alumna Yoga para mujeres.

Primero de todo felicitarte por la clase de hoy sin prisa pero sin pausa. Me ha ido muy bien!! Gracias.
Para mi hacer yoga es hacer que se pare el mundo. Reencontrarme con la calma, la paz, la tranquilidad que parece que el resto del día no existe. Me da la sensacion que durante todo el día voy corriendo de aquí para alla como si se me escapase el tren. Cuando entro en la clase todo se detiene, me doy cuenta que existo yo como persona, que estoy respirando. Me doy cuenta que tengo cuerpo y mente. Y cada día cuando salgo de la clase me propongo tener esta sensación durante el resto de los días. Pero cuando vuelve a empezar un nuevo día y empiezas con todas las rutinas me vuelvo a olvidar de mi misma. Por eso mi constancia con el yoga. A ver si por persistente esta sensación dura todos los días de mi vida. Y si no lo consigo como mínimo bajo la velocidad de vez en cuando y no voy acumulando velocidad para acabar como un camicace chocando contra una pared.
Así, pues, espero no olvidar nunca el darme cuenta que estoy respirando.
Namaste!

Eva,   alumna Yoga para mujeres

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